En griego homérico y clásico, hay muchos préstamos (principalmente referidos al medio ecológico, por ejemplo el micénico ku-pa-ri-se-ja, en griego clásico kypárissos, "ciprés") que atestiguan un contacto con lenguas pre-helénicas. Como muchos otros términos de la misma clase (...), se trata de una palabra que se adoptó a partir de un sustrato mediterráneo desconocido.
Paolo Ramat, El impacto de las migraciones en el paisaje lingüístico de Europa. En Lenguas y lingüísticas de Europa, editado por Bern Kortmann y Johan van der Auwera.
Antes vivía en otro lugar. Recuerda la luz azul de las mañanas, la luz amarilla de las tardes, como filtrada de oro. Recuerda los cipreses, el tomillo, aunque por entonces no los nombraba así. (No necesitaba nombrarlos de ninguna manera: eran sus hermanos).
A mediodía, el resplandor ciego, abrumador, del sol blanco. Antes vivía bajo un cielo diferente. Aún lo recuerda.