Mostrando entradas con la etiqueta Licht. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Licht. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de enero de 2018

Los Reyeeeeees :D

Aunque estemos a finalísimos de mes y parezca que los Reyes Magos quedan ya muy lejos, no voy a privarme de la tradición de escribir la entrada de enero hablando de los regalitos de navidad y reyes, que son una de las dos ocasiones al año que aprovecho para completar cosas que mis chicos necesitan o que se les antojan. (La otra ocasión es mi cumpleaños, y dado que soy, como Bran Stark, niña del verano, los dos momentos están mú bien distribuidos a lo largo del año XD).

Estos reyes han intentado ser un poco low cost, puesto que se supone que estoy ahorrando para las exigencias de la vida de adulta responsable, y de cosas BJD-related solo me he pedido dos elementos imprescindibles: ojos de cristal para Miklós y peluca decente para Licht. Las dos cosas les estaban haciendo falta desde hacía mucho tiempo.

Balance: ojos...........fail
                peluca.......win
Total........................fifty/fifty

Lo bueno de los ojos es que son muy baratitos y ya estoy pensando en pedir otros iguales pero del siguiente tamaño más grande, porque no me gusta el efecto que le hacen. Y para muestra, un retrato:

FAIIIIIILLLLLL

Me gustan los ojos grandes y oscuros en los muñecos, porque les hacen más jóvenes, más dulces, ese efecto de ojazos de ciervo. Entonces, ¿por qué no me funciona con Miklós? Quiero mucho a Miklós, es, aunque esté mal que yo lo diga, un personaje que me gusta mucho, ese niño cantor alegre y extrovertido, infantil pero no demasiado, dulce pero no tímido; y precisamente por ello, la frustración de que el muñeco no consiga transmitir todo eso es muy grande. Le cambié el maquillaje a finales del año pasado, para que no tuviera ese aspecto tan serio y melancólico, pero aunque le redibujé las cejas por completo y procuré hacerle sonreír por todos los medios, sigue estando muy serio. El mundo está lleno de Kuns sonrientes, ¿por qué no consigo que Miklós sonría? ¿Tienes algún  problema que me estés ocultando, Miki-kun?

Por otro lado, la peluca ME ENCANTA. Recuerdo que abrí el paquete clandestinamente antes del día de reyes para asegurarme de que el pedido había llegado bien, no fuera a tener que reclamar y se me pasara el plazo, y pensé: perfecta. Por su parte, cuando mi madre la vio el día de Reyes, preguntó: "¿Y a quién le vas a poner una peluca tan clásica?". Claro, no le pegaba un estilo así en un tipo de muñeco tan "moderno" como los BJDs. Pero los BJDs se prestan a todos los estilos, y en concreto Licht es un clasicazo y aspira a parecerse cada vez más a un ángel de postal victoriana o a una figura de porcelana biscuit.

Licht nunca se pondría unos vaqueros XD


Y estos han sido mis Reyes, un poco austeros, pero ni tan mal. Por otro lado llegaron Barriguitas (vintage nostalgiaaaaa), Barbies y otras cosillas y me dejaron feliz y preparada para empezar otro año. ¡Espero que a vosotras también! :)


Guapo #^-^#


viernes, 29 de diciembre de 2017

Gratitud

Estas fiestas y este fin de año están siendo muy tensas para mí, por movidas personales e inmobiliarias *cough*hipoteca*cough*, y creo poder afirmar que estoy disfrutando de las vacaciones menos vacacionales que he tenido nunca. Aun así, quiero dar gracias.

Tengo suerte de haber pasado esta última etapa de mi vida con trabajo y relativa tranquilidad y de haber podido dedicar así a este hobby, a esta belleza, una parte de mi tiempo, de mi energía y de mis recursos, también económicos. Tengo que dar gracias a la vida, al destino, a la providencia o al azar por haber podido descubrir esto y sumergirme en ello.

Ahora que seguramente estoy al inicio de una nueva etapa en la que mis responsabilidades económicas serán más grandes y no podré permitirme caprichitos de cientos de euros, reconozco que he tenido mucha suerte de haber tenido la oportunidad de reunir una colección de muñecos-personajes que abarca más o menos lo que yo quería. Está bien darse cuenta de que tener una de estas creaciones en casa es tener un producto de lujo, exquisitamente diseñado y creado. Y eso es bueno. Porque de vez en cuando conviene recordar que, como seres humanos, merecemos belleza y ocio creativo, merecemos tener cosas bonitas y de calidad en nuestras vidas. (La castaña de esto es que parece que solo el privilegio socioeconómico te abre esa posibilidad. Personalmente me considero dentro de la clase media-media-baja y aún así soy consciente de que disfruto de -como diría mi feminista radical de cabecera- a shit-ton of privilege).

En cualquier caso, estoy muy contenta y agradecida de haber podido rodearme de mis pequeños, que son una parte no insignificante de mi vida y que me traen mucha alegría e inspiración. Seguramente la familia ya no va a aumentar más, y no pasa nada porque no necesito más y tengo mucho que trabajar en los que ya están aquí.

Y para ilustrar esta entrada tan rematadamente lírica, he hecho la foto más fea del mundo, pero me lo perdono a mí misma porque con el ritmo de mes que llevo ya es bastante haber podido hacerla. Pillé por banda a los chicos que tenía a mano y, tal como estaban, sin cambiarles de ropa ni tocarles ni un pelo, los puse en el alféizar de la ventana y los retraté con un contraluz brutal - juro que saqué el cartón-blanco-que-me-hace-de-reflector y lo usé, pero no sirvió de mucho. Resultado, una foto de familia parcial, porque faltan Licht y Daniele -no tienen cuerpos propios-, y horriblemente editada y fea. Ni siquiera he conseguido que Kiyoaki mire a cámara. (A pesar de ello, y sin haberlo buscado yo deliberadamente, se le ve que es el centro de la familia).

En fin, estos son mis muñecos y estoy muy agradecida de tenerlos conmigo. Siempre hay por qué dar las gracias cuando se hacen las cuentas.

Que tengáis un buen fin de año y un comienzo lleno de inspiración y cosas buenas.



Y con esto llevo DOS AÑOS cumpliendo el ritmo de escribir una entrada al mes. VIVA YO :D

martes, 31 de octubre de 2017

Y para este Halloween...

... presentamos a Licht como el brujo Licht von Dunkellicht* y a Kiyoaki como su familiar en forma felina (demasiado grande para compartir la escoba del primero). Ha sido divertido vestirlos de esta manera a base de piezas de ropa de distintos conjuntos, más un sombrerito que compré en un bazar porque sabía que no tendría tiempo de hacerlo yo.

*Que significa "Luz oscura". Solo a Licht se le ocurren nombres así.







La escoba es de un muñeco Harry Potter que tengo desde hace muchos años. La he colocado de manera que no se vea que pone "Nimbus 2000" XD

No sé si el año que viene seguiré con esto de la entrada mensual del blog, porque hay meses (como este) que me resulta agotador y hasta estresante, y como dice mi hermana, "si te estresa, no es un hobby". Pero este año estoy bastante orgullosa de haber ido haciéndolo :) Happy Halloween!

domingo, 30 de julio de 2017

El Reto de los Veinticinco Conjuntos, #2 y #3


Una entrada sencillita esta vez, que si quiero publicar en julio no me da tiempo a más. (No me explico cómo se me echa el tiempo encima casi siempre a pesar de escribir solo una vez al mes... de hecho me parece que hace muchísimo tiempo de la última entrada, la del Green Dolly Day). Dos conjuntos que sumar a aquel Reto random que me inventé en abril.

Esta primera foto la he publicado ya por todas partes, pero como me parecía que se perdía un poco entre otras cosas, la reitero aquí para subrayar que constituye el #2 del Reto de los Veinticinco Conjuntos TM.



Camiseta amor de Hogwarts, pantalones del mismo artesano y camisa de lino presiosa de otro fabricante, todo comprado en el Green Dolly Day. Los zapatos son de la línea de muñecos (de vinilo, no tipo BJDs) Kidz'n'Cats y hay que reconocer que son una caca además de demasiado grandes. Los Kidz'n'Cats tienen ropa chulísima, véase su web, pero creo que en los zapatos fallan.

El número 3 del Reto de los Veinticinco Etcétera, al que creo que a partir de ahora llamaré R25 para ahorrar tiempo (pero qué va, prefiero lo pomposo que suena entero), es muy distinto: es un muñeco especial con un traje especial, aunque esté mal que yo lo diga. Licht 2.0 es un Ken SD10 de Volks, del año catapún y con maquillaje original -muy lejos de la sofisticación de lo que se hace ahora, pero una pieza de coleccionista que me hace sentir muy afortunada de tenerlo en mis manos, y además, dammit, me parece TAN GUAPO. Lleva Illusion de DollHeart, lo único de esta marca que tengo y probablemente el conjunto de ropa de BJD más caro que he comprado nunca. (Los trajes de DollHeart son tan bonitos y tan caritos que hasta tienen nombre propio...). Recuerdo que se lo compré a Kat indicándole que Licht exigía esa ropa, que Licht era un caprichoso XD No se le ve el calzado pero juro que este sí es bonito y adecuado, unas botas negras estupendas (regalo de una amiga y artista de muñecas estupenda :3).


Así que en estos dos casos los conjuntos de ropa sí que fueron comprados especialmente para los muñecos que en estas fotos los llevan puestos, o para los personajes, porque cuando compré el traje de DollHeart Licht era otro molde, el Lucian de Dollndoll.

Pues hala, a por agosto :) No sé si he dicho ya que me encanta el verano :D :D :D


lunes, 29 de mayo de 2017

Licht el pirata

Nada hay más desesperadamente monótono que el mar, y ahora ya no me asombra la crueldad de los piratas.
-James Russell Lowell, poeta y diplomático estadounidense

La audacia de los bucaneros en el ataque, la paciencia con la que soportan todo tipo de esfuerzos y penalidades, su perseverancia aun frente a los más terribles reveses y su valor indómito suscitan nuestra admiración; podríamos llamarlos héroes, si la virtud no fuese indispensable para el auténtico heroísmo.
-F. González Suárez, Arzobispo de Quito, "Historia general de la República de Ecuador"

A merry life and a short one
-Bartholomew "Black Bart" Roberts (1682-1722)
 




Licht, cuyo verdadero nombre es Lukian von Rosenzweig, tiene bastante claro que su nombre pirata sería Dagger-Eye Rosenzweig. O quizá Ice-Eye. O incluso Steel-Eye. Los tres le gustan XD Personalmente los piratas nunca me han interesado tanto, pero encontré ese sombrero en una tienda de disfraces y no me pude resistir a la inspiración instantánea :D Ahora tengo ganas de ver Piratas del Caribe y esas cosas.



 

domingo, 31 de julio de 2016

¿Dónde están los marineritos?

Cuando Volks sacó el pasado febrero a Rigel y Michele versión In Boys' Dormitory (me encantan las imágenes mentales que suscita ese nombre XD), alguien dijo en Den of Angels: vaya, esto significa que se van a poner a vender trajes de marinerito llenos de puntillas para SD10 y SD13 y que eso será todo lo que nos ofrezca Volks en términos de ropa para chico durante una temporada. La chica que decía esto no lo decía con alegría ni con amor porque sus muñecos prefieren el cuero negro, pero a mí me hizo mucha ilusión pensar en aquello y esperé que tuviera razón.

Pero no. ERROR. FALSO.

¿Dónde están los marineritos T.T? Quiero vestir a mis niños igual que vestía a Tadzio su madre, con ropas maravillosamente elaboradas, llenas de "bordados, puntillas y realces", como escribió Thomas Mann (que obviamente también admiraba este tipo de cosas). ¿Por qué los fabricantes dan por supuesto que los únicos tamaños que el público desea vestir de marinero romántico son los minis y los tinies? ¿Cómo van Michele y Rigel a cambiarse de ropa cuando se les ensucie el uniforme? ¿¿Dónde están los marineritos?? ¡Quiero marineritos!

Como estos
O estos

Mientras encuentro más marinerismo a mi gusto, he hecho lo que he podido combinando prendas para mis cuatro chicos grandes, y así, Daniele lleva los mismos pantalones que Miki (y el mismo cuerpo) y Licht la misma camisa que Kiyoaki (y el mismo cuerpo a su vez). ¡Qué ganas tenía de hacer esta sesión! Llego justo a tiempo de subirla para la entrada de julio.

Miklós (Volks Kun), Kiyoaki (Volks Ryo en cuerpo Dollndoll King), Licht (Volks Ken), Daniele (Volks Nana)


Redes con estrellas de mar de Polyvore ^.^

Me doy cuenta de que parece que me haya convertido en una Volks elitist. Pero no es eso exactamente. Es que gravito hacia Volks por pura nostalgia, porque esas caras redonditas me recuerdan los primeros tiempos, cuando era joven y descubrí lo más parecido a Los Muñecos Perfectos T.T A propósito, ¿cuánto hace que tengo mi primer muñeco? DOCE años. Qué jóvenes éramos cuando éramos jóvenes.

Y a todo esto no he hecho una presentación decente (ni decente ni de ninguna otra clase) de Licht versión 2.0. Ya hace un año que lo tengo, lo compré el verano pasado. Claro que tampoco la hice de su primera versión >.<

martes, 4 de agosto de 2015

Parientes

Vaya, esta vez no he llegado a hacer una entrada en julio. Digamos que haré dos en agosto y contará como que sigo cumpliendo el propósito de una al mes, porque además estamos tan a principios de agosto que casi tiene que contar como julio XD

Dicho esto, he aquí la reflexión random del día:

Es curioso ver de pronto en las esculturas de Volks un insospechado aire de familia: insospechado porque no aparecía en las fotos de internet. Hoy ha llegado a casa Licht 2.0, un SD Ken. He jugado un rato con él, he ido a ponerlo delante del espejo para hacerme idea de cómo le quedaba la ropa al verlo de cuerpo entero, y hete aquí que su reflejo gritaba inconfundiblemente ¡Volks! Enseguida me he dado cuenta de que los rasgos faciales a los que me recordaba eran los de Sousei/Suiseiseki. Sin embargo nunca se me había ocurrido que existiese ese parecido, con todos los Mika/Ken que llevo vistos XD (Hasta tengo por ahí guardada una foto bajo el nombre de archivo "Miki es Mika/Ken, está claro". Srsly. Ya ves tú las vueltas que dan los moldes).

Recuerdo una vez en que, durante una sesión de fotos, Kiyoaki (Voks Ryo) se me empezó a parecer muchísimo al MSD Akira. Otras veces me ha hecho pensar en Momoko/Rose/Bianka, de una manera más genérica, por la carita muy estilizada y ancha, con los rasgos distribuidos en horizontal. Y también cuando lo fotografiaba, al principio de tenerlo, hubo una tarde en que Miklós (Volks Kun) se parecía muy obviamente a Hewitt. (Esto me encantó, porque siempre he amado a Hewitt).

El caso es que estos tres momentos de reminiscencia han sido con muñecos que tenía desde hacía poco tiempo... en el caso de Licht, llevaba unos veinte minutos conmigo XD ¿Se seguirá pareciendo a las gemelas de Rozen Maiden dentro de un tiempo?

Ken y Suiseiseki (?)

Ryo y Momoko, Ryo y Akira (??)


Kun y Hewitt (???) XD

Lo más gracioso es que ahora miro las fotos y apenas veo los parecidos por ningún sitio. El menos traído por los pelos es quizá el de Ryo-Momoko, y aun así, Momoko tiene un no se qué extra-adorable, sería imposible confundirlos. Claramente aquellas epifanías de ver parecidos de familia ocurrieron en momentos muy concretos. (Todas las fotos son oficiales de Volks, por cierto).

Y sí, he dicho que me ha llegado un chico nuevo, pero me voy de viaje mañana y no puedo explayarme tanto como quisiera. Dejaré las efusiones para mi cumpleaños, a finales de mes. Así tendré algo para consolarme del final de las vacaciones.

martes, 30 de junio de 2015

Fin de semana en el campo

Estaba convencida de que acabaría el mes sin haber publicado nada, enviando así al limbo de los fracasos mi propósito de la entrada mensual, pero aquí estoy. Solo he tardado cuatro o cinco semanas en editar las fotos de las que hablaba en la entrada anterior, así que me siento bastante contenta conmigo misma. Ja, ja.

En fin: los chicos en el campo. ¿Qué se ponen Daniele y Licht para un fin de semana lejos del mundanal ruido? Daniele, que tenía muchas ganas de que llegara el verano, lleva los colores claros que le gustan y ha optado por calzarse directamente unas alpargatas, que siempre le recuerdan sus vacaciones mediterráneas. Licht ha ensayado una especie de inspiración shiro kodona. Pero los dos se protegen del sol con los sombreros canotier que compraron cuando visitaron Venecia. (Y de hecho sí, son sombreritos de gondolero en miniatura made in China que venden en Venecia a los turistas).





 *  *  *

Estoy a punto de comprarme otro muñeco para que sea Licht. Soy una caprichosa de mierda. Aunque, por otro lado, el dinero está para disfrutarlo mientras se pueda. Aunque, por otro lado, la conciencia de mi privilegio socioeconómico me hunde en la culpabilidad y hace muy difícil justificar ese gasto. Aunque, por otro lado, está muy bien de precio (dados los precios del hobby). Aunque, por otro lado, quizá debería dejar ese dinero ahorradito en el banco y no tocarlo. Aunque, por otro lado, a la larga el precio de un muñeco no supone tanto; esos cientos de euros de más o de menos no son nada, por ejemplo, a la hora de comprar una casa. Aunque, por otro lado... (así ad infinitum).

En fin, dudas y quejas de caprichosa tonta, pero este es mi blog y me quejo en él cuando quiero. Además que tengo bastante claro lo que voy a acabar haciendo >.<


sábado, 23 de mayo de 2015

Oh, Barcelona + Rosas sin espinas

Como estoy un poco en las nubes para casi todo, no me enteré hasta hace un par de semanas de que este año hay segunda edición de la Dolls&Party de Barcelona y de que esta segunda edición es el 4 de julio. Me enteré y pensé: Maldición.

Pensé eso porque de hecho parte de mis vacaciones de este año van a consistir en una semana en Barcelona con ocasión del congreso de la Sociedad Española de Estudios Clásicos: algunas mañanas desempolvando mi viejo y nunca ejercido amor por la filología, algunas tardes en la playa, ratos de turisteo y disfrute de la vida en general. Pues bien, todo esto empieza exactamente una semana después de la Dolls&Party. ¿No hubiera sido estupendo que las fechas coincidieran y así añadir al trienio cultura+playa+turismo un día fabuloso de muñecas? Pero no.

Me medio planteé ir a Barcelona por mi cuenta para la Dolls&Party, volver a Madrid y a la semana siguiente repetir el viaje con mi compañía filológica, pero hacer tantos kilómetros dos veces tan seguidas es demasiado, y tampoco creo que deba fundir tanto dinero en un mes. Una de las grandes cosas de la Dolls&Party primera fue el reencuentro con viejos amigos del mundo muñequil, y esto es lo que me va a dar más pena de perderme la segunda edición. Tendré que ir pensando ya en la tercera...

* * *

Tema 2: me llevé a La Casa de la Sierra (TM) a Licht y a Daniele para sacarles fotos, con desastrosos resultados.

Peleando con las dificultades puramente físicas del manejo de dos muñecos grandes, no dejaba de preguntarme: ¿Cómo demonios pudo Nanyalin hacer aquella sesión de fotos memorable que retrataba un banquete de toda una tribu de muñecos full-size? Más dolorosas aún son las dificultades artísticas, y comprobar cuán lejos está la foto que disparas de la visión que soñabas. Pero lo peor de todo es que empecé a rallarme muchísimo con Licht. ¿Todo aquello que dije el mes pasado de que ya no tenía urgencia por comprar más muñecos, que estaba contenta con lo que tenía y blablabla? EPIC FAIL. Creo que debería conseguir un muñeco de Volks que me fascinase de verdad y encarnar en él a Licht.

En fin. Algunas fotos de Daniele sí salieron bien, o por lo menos eso me parecía mientras las hacía. Verlas en el ordenador es una decepción siempre renovada. A ver cuántos meses tardo ahora en editar las menos malas y subirlas a algún sitio (¡hasta estoy pensando en volver a colgar alguna galería en Den of Angels! Eso mola porque DoA es tan grande y ecléctico que hay fotos malísimas junto a las obras de arte, así que no se corta uno tanto a la hora de subir cosas como en los sitios donde el nivel es siempre alto).

En suma, que aquí lo único que está claro es que Daniele es dulce como las rosas sin espinas y que he conseguido publicar algo aquí antes de que termine el mes. Logro.




viernes, 11 de octubre de 2013

Pues me gusta esta foto, mira tú

Creo que es mi nueva foto favorita. Bueno, de las de Licht.

Y Licht tampoco tiene tantas XD

Ayer quería escribir algo para que no volvieran a pasar nueve meses entre entrada y entrada, pero como naturalmente tampoco he hecho nada nuevo con los muñecos en los últimos tiempos, me puse a editar estas fotos que tenía pendientes. Hay tres o cuatro más en Flickr. La luz iba muy forzada (como que son todo contraluces), pero al final hubo alguna que reavivó mi amor por Licht.

Estaría la mar de bien proponerme escribir al menos una vez al mes, como mencionó Lidia en alguna ocasión, pero sé que no lo cumpliría.

Por cierto, sí: otro año más se me ha pasado la vuelta al cole >.<



miércoles, 22 de febrero de 2012

Hoy en la Campaña Fomentemos a Licht ...

XD Una vez Chiaki habló de la campaña "¡Fomentemos a Clare!", que me pareció una idea genial, y además la autoironía siempre es buena. El fomento de Clare incluía hacerle ropa nueva, fotos, prestarle atención y en general sacarla de la oscuridad. En el mismo espíritu, me embarco hoy en la campaña "¡Fomentemos a Licht!", campaña que lleva elaborándose un tiempo pero cuya ejecución propiamente dicha va a durar... hoy XD

Para inaugurar y concluir, simultáneamente, esta campaña, he tomado unas fotos de ese joven snob que es Licht -es tan aristocrático que no me atrevo ni a abrazarlo, así que recibe mucho menos afecto que los otros niños-, pero también-y-sobre-todo he abierto la sección "Relatos y retazos" del blog con exactamente eso: un relato y un retazo. Los dos son una auténtica mierda, pero me hacen gracia porque se ve a los chicos en acción. En el relato aparece Licht, que para eso estamos en campaña, y también aparece Miklós, que está mal que yo lo diga pero sale muy mono, y más aún, aparece el aún-inexistente-pero-que-algún-día-vendrá Daniele. Y en el otro texto, que se supone que era una escenita según las reglas del juego de las Scene20, solo sale Licht. Bueno, y su tía. (Esto me da problemas porque no tengo la menor intención de tener muñecos adultos, pero sí necesito personajes adultos porque forman parte de la construcción del carácter de los niños. Así que ¿vale poner en un blog de muñecos un relato con personajes que nunca llegarán a ser muñecos? I wonder. Al final, sin embargo, este es mi blog y hago con él lo que quiero).

En fin, aquí empieza y termina la campaña Fomentemos a Licht...


... Y a todo esto, todavía no he hecho la presentación oficial de Licht. >.<

lunes, 15 de agosto de 2011

Café

-¿Eiskaffee, has dicho? -pregunta Cloe, encantadora, sonriendo con los ojos: es lo único que se ve de su cara por encima del borde de la taza.

-Eso es -asiente Licht, y durante un momento muy largo permanecen mirándose, inocentemente felices: el caballerito y la dama, sentados frente a frente en el mismo velador de mármol del Café Sacher, hogar de la tarta de chocolate más famosa del mundo. Eso es lo que le dijo Licht a su tía para traerla aquí, para impresionarla (para seducirla), cuando se vieron solos y sin ocupaciones en el salón de la mansión Von Rosenzweig: el abuelo y Étienne en su reunión de la junta de accionistas, Licht libre de sus clases de la tarde merced a un cólico nefrítico fulminante del profesor de ciencias, y Cloe sorprendida por los tempranos horarios de cierre de las boutiques vienesas.

-Esto es una capital europea. Tiene que haber un sitio donde puedan ir dos personas elegantes un viernes por la tarde -suspiró ella dejándose caer cómicamente en el sofá. Licht, demasiado joven para la autoironía, la miró inquieto: con el abuelo ausente, las responsabilidades del anfitrión recaían sobre él. ¿Qué ofrecerle a la bella tía Cloe, con su traje sastre de color claro y sus tobillos adorables, para mostrarle que Austria en general y el joven heredero de la casa Rosenzweig en particular están a la altura del glamour que se les supone?

-Muchas Kaffeehausen cierran a medianoche -dijo, casi para sí, como pensando en voz alta. Fue entonces
cuando vio la luz y tendió la mano a Cloe y proclamó-: Déjame que te lleve al hogar de la tarta de chocolate más famosa del mundo.

Y Cloe, antes de tomar la mano que él le ofrecía, rió con una carcajada tan limpia y abierta como la de un niño, echando la cabeza hacia atrás; y Licht pensó, por primera vez en su vida, que Ovidio no tenía razón cuando aconsejó a las mujeres que se rieran con discreción si querían parecer hermosas.

Había algo de espejismo, algo de febril, en el placer de guiarla por la ciudad, como si fueran amigos e iguales y no los separase esa distancia infranqueable, la frontera del mundo de los adultos: Cloe bajo las luces de Viena, resplandeciente en la llovizna, Cloe sentada a su lado en el taxi, preguntándole por los monumentos en lugar de preguntarle esas cosas que se preguntan a los niños (“¿Qué tal el colegio?”); llevarla, tomados del brazo, a su rincón preferido, a la misma mesita donde él ha consumido incontables raciones de tarta Sacher desde antes de tener memoria, y, a petición de ella, sugerirle algunas de las especialidades más famosas de las cafeterías de Viena (“Que sea dulce.” “¿Franziskaner? ¿Einspänner? ¿Kapuziner?” “Tendrás que pedirlo tú, Licht: yo ni siquiera soy capaz de pronunciarlo” - y volvió a reírse).

-Eiskaffee -pronuncia ahora, sin embargo, cuidadosamente, como todos los extranjeros que no hablan alemán; dulcemente, con los ojos sonriendo sobre su taza. Y durante un momento muy largo se miran, felices.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Licht

Últimamente soy incapaz de de sacarle medio guapo, y eso que al principio me pareció que era fácil de fotografiar, pero da igual: tiene sus bucles muy, muy rubios y está tan en su papel vestido de marinerito...





Necesita una peluca de verdad y no esta que le he hecho yo (prefiero no saber qué pasa si le le quito la gorra >.<), y ojos de cristal, aunque eso no es tan urgente. Sobre todo, necesita una sesión de presentación oficial, que ya va a hacer un año que está aquí. Un muñeco al año no hace daño XD


domingo, 3 de abril de 2011

Diferentes tonos de negro XD





Kiyoaki es capaz de ponerse una camiseta punk y que le quede bien, incluso aunque crea que Sid Vicious es un personaje de Star Wars XD Licht, por su parte, considera que la expresión "demasiado encaje negro" es una contradictio in terminis. Kiyoaki podría ponerse lo que lleva Licht (lo ha hecho más de una vez), pero Licht nunca se pondría lo que lleva Aki. En realidad la ropa que Licht está dispuesto a ponerse es bastante limitada, ahora que lo pienso. Pero le quiero igual :3

Este fin de semana no he estudiado ni una línea, pero me lo he pasado muy bien y hasta me las he apañado para hacer estas cutrefotos por fin. Ahora ya puedo cambiarles de ropa XDD Ay, el tiempo libre es un bien escaso últimamente.

Qué raro veo a Kiyoaki con este maquillaje. Quería hacerle alguna foto en  la que se le viera, por eso de que queden como testimonio XD pero creo que no le va a durar mucho más.

sábado, 19 de marzo de 2011

Hanamis de ayer y de hoy XD

Hubo una época, tres o cuatro años seguidos, en que no sólo iba todas las primaveras a ver los almendros en flor como si se tratara de una ceremonia religiosa imprescindible, sino que llevaba a Kiyoaki conmigo para hacerle fotos entre las flores. A pesar de mi devoción por esta versión castiza del hanami, las fotos solían ser un desastre (decepción  nuestra de cada día), y el año que mejor salieron las perdí debido a una desafortunadísima combinación de almacenamiento gratuito poco fiable + naufragio total de mi disco duro T.T Todo lo que conservo de aquellas imágenes son un par de tarjetas Moo que hice en su momento con ellas. Pero sí tengo el texto de introducción de cuando las subí a las galerías de Dreams, que aún me gusta leerlo porque lo pasé muy bien. 

Este año, en cambio, convoqué a mis amigos al hanami pero me dejé los juguetes en casa, porque me dio vergüenza y no quiero que me pierdan el poquísimo respeto que aún tienen por mí (mis amigos, digo, no mis juguetes. Si mis juguetes tampoco me respetaran ya sería demasiado triste ^^U). Sólo días más tarde robé una ramita de uno de los almendros de mi barrio y se la mostré a Licht, y esa fue la foto de hanami con muñecos de 2011.

Sus flores preferidas son las rosas blancas, y preferiblemente desecadas: le gusta ir así de decadente por la vida. Pero estas también le valen, aprecia las cosas bonitas en general XD

domingo, 27 de febrero de 2011

Festival Internacional de Coros Infantiles


Este fin de semana los han traído a un festival en una ciudad de nombre impronunciable, en algún sitio al oeste de Budapest. O al este. O da igual. Aprovechando la relativa cercanía de la frontera austrohúngara, han venido en autobús, y así Licht ha tenido tiempo durante las cuatro horas de viaje de enterarse de que los húngaros son gente muy rara: no hay manera de entender un solo lexema de su infernal idioma no-indoeuropeo, se presentan con el apellido primero y el nombre de pila después y se pasaron el último siglo liderando las estadísticas de suicidio del continente. Este dato en particular le ha parecido que hacía juego con su estado de ánimo.
-Esmeraos con el inglés para el festival –les dijo el viernes el profesor de inglés, por décima vez.

A Licht no le impresionó, porque habla inglés desde los tres años y porque esa misma mañana el profesor de francés ya había dicho:

-Esmeraos con el francés de cara al festival.

Pero Licht también habla francés desde los tres años.

Está de muy mal humor. Sus compañeros de clase comenzaron hace rato a guardar las videoconsolas para blandir en su lugar una amplia variedad de cámaras fotográficas y ahora se pierden en medio de una nube de clics delante del cartel de dimensiones obscenas que amablemente indica: “Festival Internacional de Coros Infantiles”, en inglés, francés y, gracias a Dios, en una tercera lengua que Licht no habla y que lógicamente debe de ser húngaro. Mientras los niños cantores fotografían el cartel, los pilares neoclásicos y el artesonado del teatro, la gente los mira y les hace fotos a ellos. Los Niños Cantores de Viena son el mejor coro infantil del mundo y una atracción turística por derecho propio.

Alguien pide: poneos en grupo que os haga una foto.

En inglés, naturalmente.

Los angelicales Niños Cantores se disponen a obedecer, cesando en sus reportajes gráficos y sonriendo tan abiertamente que es difícil creer que no son felices. Licht procura retirarse discretamente a un rincón del vestíbulo, pero es interceptado: el turista angloparlante lo toma del brazo entre exclamaciones de You too! Licht, que no puede creerse que un perfecto desconocido lo trate con esa familiaridad, lo mira con ojos como dagas y murmura una cortés negativa. En alemán.

Da igual cuánto tiempo pase en el mundo real, es incapaz de acostumbrarse a la grosería, a las formas bruscas. Da igual haber asistido a decenas de Festivales Internacionales de Coros Infantiles, no puede soportar la sonrisa arrobada de la gente que devora con los ojos a los mundialmente célebres chicos vieneses vestidos de marineritos.

Licht está hoy de muy mal humor.

No encontrar a Daniele entre la pequeña multitud que llena el vestíbulo no contribuye a iluminar su día. Acomodan al mejor coro infantil del mundo en un par de filas del patio de butacas.

-¡Relajaos y disfrutad! –aconseja alegremente el director Zimmermann–. Nosotros no cantamos hasta la segunda parte.

Licht dedica sus mejores esfuerzos a tratar de seguir la recomendación. Hay buenos coros, hay armonías audaces, hay espléndidos arreglos. Un director hace aspavientos espectaculares, como si pretendiera tomar la música misma en sus brazos y lanzársela a sus cantores, y los chicos que están sentados junto a Licht se retuercen de risa. Pero él no consigue entrar, ningún acorde lo toma entre sus brazos alados para elevarlo por los aires. A medida que transcurre el programa, además, empieza a ponerse nervioso.

Querido abuelo...

Sabe que nunca escribirá esa carta. Al menos habría estado bien que el abuelo hubiera estado aquí para verle cantar, incluso para saludar a Daniele y a los Allegret...
Pero el director del coro –de su coro– se pone en pie en este momento, para que todos los chicos puedan oírle, y Licht primero se sobresalta y después comprende que ni ese sobresalto ni el dolor ni la nostalgia que ahora se dispersan con un revoloteo, dejando tras de sí la rabia sorda de siempre, van a servirle de excusa. Así que hace lo que tiene que hacer y se levanta de su asiento y ocupa su lugar en la ordenada fila de uniformes de color azul, y procura ignorar el inconfundible tono de paternalismo a la expectativa con que el público, en cualquier teatro de cualquier festival, saluda siempre a los Niños Cantores de Viena.
-Muy bien, muchachos, nuestro turno. Los tiples, acordaos del silencio de tres tiempos en el octavo compás. ¡Tres tiempos! Vamos allá.

Y cantan. Cuando la música ha empezado, ya no puede detenerse: no hay sino seguirla o callar. En su puesto, sumergido en la vibración oscura, metálica, de la cuerda de los altos, Licht vive incluso un breve momento de exaltación: funciona. No funciona gracias a él ni a su voz mediocre, pero funciona. Al fin y al cabo, son el mejor coro infantil del mundo.

Aplausos.

Ya está, se repite a sí mismo para tranquilizarse. Ya pasó. De vuelta a su butaca, sentado y arropado por sus compañeros, que se felicitan mutuamente, arrebolados de legítimo orgullo –son buenos chicos, no son ellos el problema-, Licht ya no está nervioso. Ahora está triste. Y sigue de muy mal humor.

Niños de una escolanía española. Qué raro debe de ser vivir con sacerdotes católicos, piensa, sin atreverse a explorar más allá las oscuras implicaciones de ese exotismo. Un coro sólo de chicas, de Bulgaria. Esto es interesante, esas líneas melódicas sin vibrato, esos contrapuntos. ¡Oh!, el colegio de Daniele. Sí que han venido, después de todo.

El coro de Daniele no es malo, pero lo que le da su brillo son los solistas. Daniele es el más pequeño de los dos, y el más guapo. Su control del volumen es asombroso en un crío tan joven. Su solo es un Agnus Dei de composición reciente, y Licht, que por principio detesta la música contemporánea, se ve transportado por la transparencia del timbre del niño, hasta encontrarse repitiendo en silencio la súplica: qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem... pacem... En realidad a Dios le da lo mismo si crees en Él o no. Una plegaria así tiene que recibirla, ¿verdad? Tienes que admitirla, porque a quién más podemos dirigirnos: danos la paz...

Terminan con un dúo de los dos solistas. Es embriagador: el público los adora. De repente, mientras lo mira sonreír e inclinarse en una reverencia, Licht siente muchas ganas de abrazarlo: un bálsamo para la tensión de este día. Es como si Daniele procediera de su vida anterior, la de antes del internado y el abuelo y los Niños de Viena, la de antes de la orfandad. Llega de esa otra vida trayéndole consuelo, aunque él mismo no lo sabe.

Una actuación más, y hasta mañana. En cuanto acabe, intentará reunirse con Daniele enseguida. Son húngaros, de hecho: el único coro húngaro que ha cantado hoy en este festival de Hungría. Licht espera escuchar algo de los ritmos de la música tradicional magiar, pero lo que cantan es un aria de ópera barroca. Arreglada para coro, suena sorprendentemente bien. La sección central del aria es un tempo moderato cantado por un solista.

El teatro contiene la respiración. Los Niños Cantores de Viena apagan la PSP y vuelven a prestar atención al escenario. El solista húngaro tiene la voz más bella que ha sonado en el teatro en todo el día. Es un soprano purísimo, y sin embargo, a diferencia de las voces de los solistas vieneses, es inconfundiblemente la voz de un muchacho. No suena como una mujer en miniatura, no suena como un contratenor, ni siquiera suena como un ángel. Suena como lo que es, un muchachito, con el pelo castaño y los ojos cerrados en la música. Canta las palabras del libreto de Haendel. Los agudos son impecables; las notas graves conmueven el corazón. Y canta:
Se l'inganno è il mio solo alimento,
come viver io posso nel vero?

Y vuelve a perderse en el coro, como una gota de agua en el agua. Pero cuando la gente rompe a aplaudir, sólo le aplauden a él. Los organizadores del festival se despiden, emplazan al público y a los jóvenes participantes para el día siguiente. Apenas se les oye entre los aplausos. Los chicos húngaros bajan las escaleras del escenario a saltos, abrazándose entre sí, dejándose abrazar por su director, radiantes.

En el vestíbulo, Daniele le ve a él primero y corre a su lado.

-Licht! Ça va? C’est super de te trouver ici!

Daniele siempre besa a todo el mundo en la mejilla. A la gente que le acaban de presentar les da dos besos; a la gente en la que confía, sólo uno. Licht recibe el único beso de su primo y sonríe. Aspirando el olor de su pelo, se siente mucho mejor.

-Et ton grand-père, est-il bien? Viens, mon papa et ma maman sont là dans le hall...

Lo último que necesita Licht es ir a ver a los padres de Daniele, precisamente hoy, precisamente ahora. Cloe Allegret es encantadora, una verdadera dama. El señor Allegret es un caballero alto, prematuramente cano, de imponente aspecto. Son ricos, son afables, hablan sin levantar la voz, siempre lo han tratado como a una persona en lugar de como a un niño. Pero Licht busca con desesperación una manera de evitar el encuentro sin faltar a la cortesía. Y la manera aparece, un golpe de suerte en este día aciago. Tiene, como ya vio desde el patio de butacas, cabellos castaños; pecas en la nariz, ojos tan limpios como su voz. Sonríe luminosamente.

-Hola –dice, dirigiéndose a Daniele–. Has cantado muy bien, quería decírtelo –habla un inglés un poco vacilante, con fuerte acento, pero perfectamente eficaz; la voz es exquisita, con tonos más graves de lo que se pensaría al oírle cantar, como arena que se arrastra por el fondo del cristal–. Hola –añade, volviéndose a Licht-. Enhorabuena a vosotros también, siempre es un honor compartir escenario con los Wiener Sängerknaben –lo dice así, en alemán.

-Muchísimas gracias –dice Licht automáticamente, en lo que es una pura reacción pauloviana.

-Creo que nunca había oído a tu coro –continúa el chico, dirigiéndose a Daniele de nuevo–. ¿Tenéis discos grabados o algo?

Licht parpadea como si pudiera con ello apartar la perplejidad. Este niño húngaro podría ser una estrella. Debería estar portándose como una estrella. ¿De dónde sale? ¿De dónde saca ese aplomo que le permite decirle hola a cualquier desconocido que le interese y entablar una conversación? Licht tiene la vaga sensación de que debería juzgarle vulgar y descortés, que, al fin y al cabo, es como juzga a casi todo el mundo. Pero este chico no es vulgar. Tampoco tiene nada de brusco ni de desagradable. Simplemente, no le parece que tenga que disculparse por estar en el mundo. Licht se sorprende envidiando la naturalidad con la que este joven soprano –es mayor que Daniele, debe de tener un par de años menos que el propio Licht– puede acercarse a las cosas, desplegar su encanto y...

Y Étienne Allegret le pone una mano en el hombro.

-Qué alegría verte, Licht –oye su voz, que después de todas estas voces blancas parece fuera de lugar, y se ruboriza.

-Buenos días, señor Allegret –articula, maldiciéndose.

-Licht, cariño –qué diferente es una voz de mujer de una voz de hombre. Cloe lo abraza. Licht refugia en sus brazos, por un momento, el cansancio del día, su perplejidad, su confusión.

-Yo también me alegro mucho de veros –dice, y ya no sabe si es verdad o no. Cloe le sonríe – le recuerda tanto a su madre. Étienne, que gracias a los dioses le ha soltado el hombro, le estrecha la mano, porque los hombres no se abrazan. Licht procura no mirarlo de frente. Pero la mano es grande y fuerte, su apretón es firme, y no hay nada que hacer, ha perdido la poca serenidad que tenía.

El chico húngaro saluda a los padres de Daniele con la misma timidez con la que se acercó al propio Daniele. Es como si adultos y niños fueran lo mismo para él, ni más ni menos que sus iguales. Se presenta (“Király Miklós, del conservatorio de Szent Cecília, encantado”), y Licht se da cuenta de que hasta ahora no había dicho su nombre. Los Allegret le cubren de elogios por su solo. Él recibe los cumplidos, los agradece gentilmente. Es encantador; se ve que Cloe lo considera así por la manera en que lo mira. Licht siente celos y sobre todo, otra vez, envidia: porque está viendo una manera de tratar con la gente mucho más sencilla que la que le han enseñado a él, menos austera, menos opresiva; porque este chico canta fabulosamente bien, y él no, y puede ser cortés y respetuoso sin rigideces, y él no, y sonríe porque está feliz, y él no, y puede mirar a Étienne Allegret a los ojos, y él no... Diez minutos después la envidia ha aumentado al comprobar que el muchachito en cuestión, que en efecto es más joven que él –aunque solo un año– y en principio más desafortunado que él -“vivo en Szent Cecília porque no tengo padres”, ha dicho con toda sencillez-, sabe mucho más de música que él (“bueno, no era de una ópera, en realidad solo era un oratorio, pero claro, como la ópera estaba prohibida en Roma en ese momento los oratorios se montaban a lo grande… No, el libreto no es de Haendel, es del Cardenal Pamphilj, cuando Haendel compuso esto tenía poco más de veinte años, veintidós, me parece, y acababa de llegar a Italia, no creo que supiera tanto italiano…”) y, lo peor de todo, definitivamente parece mucho, mucho, muchísimo más feliz que él.

Al cabo de estos diez minutos de entusiasta conversación sobre Haendel, en la que el único que no ha dicho nada es Licht, el joven Miklós levanta la cabeza como un corzo al identificar, de entre las voces que se mezclan en el vestíbulo, una orden dirigida a él en la ininteligible lengua que le es propia. “Os veo mañana, ¿verdad?”, dice, dirigiéndose a todos en general, a los adultos ricos y hermosos, que deberían intimidarle y que no le intimidan, y a Licht, con quien no ha cambiado más palabras que su cumplido acerca del coro vienés, y a Daniele, que responde a su sonrisa con otra sonrisa radiante y agita la mano alegremente, como el niño adorable que es, y Miklós se despide con el mismo gesto y desaparece.

-Hasta mañana –dice Licht (aunque sabe que ya no va a ser oído). Ahora tendrá que pedir permiso al profesor Zimmermann para pasar el resto del día con los Allegret, aunque de hecho preferiría pedir permiso para que fuera Daniele quien viniera a pasar el resto del día con él; pero noblesse oblige, como dice siempre el abuelo, así que comerá con Étienne y con Cloe y hablará con ellos y no sólo con su hijo, será cortés (lo es siempre) y hará lo que esperan de él (lo hace siempre), y no se permitirá a sí mismo perderse en el desaliento y en la autocompasión que siempre trae consigo la presencia de tía Cloe, tan dulce y tan amarga –tiene la misma tez clara que tenía mamá, el mismo timbre de voz–, ni dejarse llevar por la inquietud que le producen los ojos de Étienne, que a veces son azules y a veces son grises, como el color del mar. Pasará el día con ellos y estará bien. Y mañana, al cierre de este espantoso Festival Internacional de Coros Infantiles, tal vez pueda volver a oír cantar a la pequeña estrella del conservatorio de Szent Cecília y hasta pedirle su dirección de correo electrónico.

-Viens déjeuner avec nous! –dice Daniele, que le ha tomado del brazo y le dedica, ahora solo a él, esa sonrisa que dice que todavía no ha conocido nada más que amor. Y Licht, dándose permiso para volver a ser un niño (un niño como Miklós Király; un niño como en aquellos largos veranos en Capri, solo Cloe y Clara y sus hijos, solo niños y mujeres, solo ternura, nada de tensión), dice–: Bien sûr.